domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Por fin!


"Hoy han sido las elecciones en Catalunya". Sinceramente, ahora mismo, esto me importa poco. Ya sabéis que en este blog no se habla de política.

Prefiero hablaros de ayer. Mis padres me han preguntado alguna vez que por qué no hablo nunca del equipo que entreno, el S.A.D. Altamira Infantil B. "Porque no ha llegado el momento, todavía..." suele ser mi respuesta. Pues ahora ha llegado el esperado momento:

El resumen de la temporada hasta ayer era 5 partidos, 5 derrotas. En general no jugábamos mal, pero los chavales no estaban acostumbrados al campo de fútbol 11 y en los últimos 15 ó 20 minutos nos caían un par de golitos.
El sábado, a las 13:00 apróximadamente llegamos al campo de Cocheras y el equipo rival (iban terceros) ya estaba allí. Como el encargado de campo no nos dejaba entrar, nos pusimos a dar unos toques de balón. Un gordito del otro equipo (de estos que juegan 15 minutos en un equipo mínimamente bueno y cree que todo es gracias a él) nos dijo: "no os pongáis chulitos, si sabéis que vais a perder". Sin comentarios.
En cuanto entramos al vestuario les dije a mis chicos que si necesitaban una motivación para ganar un partido la tenían en el gordo chulito. Decidimos que si ganábamos le dedicaríamos la victoria.
Saltamos al campo y, en menos de 5 minutos, nos mandan un balón al larguero. No pasa nada. El partido sigue y les vamos aguantando. Ellos fallan varios uno contra uno: Ángel hace un paradón, mandan el balón a las nubes, se pelean entre ellos para ver quien tira... Vamos, que se empezaba a notar el nerviosismo. Con estas, llegamos al descanso.
Aparte de felicitarles por el partidazo que estaban haciendo, les recordé que, por primera vez en la temporada, nos íbamos al descanso con 0-0. Esto nos motivó un poco más.

Segunda parte. Salimos a tope y, después de un buen pase de Sergio, Guille mete un golazo, que el árbitro anulo por fuera de juego de Adrián, que no había intervenido en la jugada. Un fallo puede tenerlo cualquiera...
Cambio. Entra Luis y se va Adrián. Ya le he dicho a Luis que se mate a correr porque sus centrales son fuertes, pero muy lentos. Ellos también hacen un cambio. Entra nuestro amigo que tenía claro que ganarían. Primer balón que toca el odioso chaval y lo convierte en un pase de gol perfecto para nuestro delantero, que se espera demasiado en chutar y el portero se le echa encima.
El partido sigue con nerviosismo por ambas partes. En un econtronazo, Sergio se duele de la cabeza. Entro en el campo para echarle un poco de agua y oigo: "¡que se levante ya joder! ¡¡¡Que está haciendo cuento para perder tiempo!!!" Le miro. Un pipa de cuidado. Le pido que se tranquilice. El árbitro también le pide calma, recordándole que podría ser él quien se doliera.
Queda poco para terminar el partido. Ya damos por bueno el empate. Ángel saca de portería con un patadón a medio campo. Guille saca fuerzas de donde no las hay y se lleva un balón casi imposible. Se le acercan los 2 centrales a la vez. No podrá llegar a tirar. En estas aparece Luis corriendo y se lleva el balón enmedio de los 3. Encara al portero. Tiro cruzado al palo largo. Gol. Gol. ¡¡¡GOOOOOOOOL!!! Todo el equipo se tira encima de Luis. Mando a los jugadores que están en el banquillo que se metan en el barullo. El árbitro alucina. Me mira. Le pido perdón. "La emoción del momento", le digo.
Esto tiene que terminar ya. Estamos fuera de tiempo. Me suena el móvil. ¿Quién demonios me llama ahora? Contesto. "¿Sí?" "¿Cuánto os queda por acabar?" 3 pitidos. Se ha acabado. "No sé quién eres, pero ya hemos acabado y hemos ganado". Me pongo a gritar y cuelgo el teléfono. Me dirijo corriendo a nuestro amigo rellenito y le felicito por la derrota. Sé que me he equivocado, pero se lo merecía...

Ya está. Gritamos en el vestuario. Salimos contentos. Pasamos delante del vestuario contrario y hay niños llorando. Cuando salgo del campo un niño (el que se quejaba porque a uno de los nuestros le habían dado en la cabeza) está llorando y me señala a mí. "Ha sido éste cabrón". Su padre (o su tío, o su esclavo, o su perro) se dirige a mí y me pregunta: "¿Tú le has llamado hijoputa (vamos a poner hp para evitar tanta brutalidad en un solo post, ya que la palabra se repite varias veces) al niño? Porque él dice que sí" Estoy alucinando. "No. No le he llamado nada al niño. Yo digo que no, así que es su palabra contra la mía". "No es solo su palabra también lo dicen otros dos compañeros suyos". Esto cada vez es más absurdo. Me giro y pregunto a tres de mis chicos si le he llamado hp al chaval. Responden que no. "Ya está. Ahora yo tengo a tres niños que dicen que no le he dicho nada". "A mí no te me pongas chulo. Que si te llego a oir llamándole hp voy a por ti de cabeza". Definitivamente, está loco. "Ok. Tranquilo. Esto es solo un juego para que los chavales se lo pasen bien. No perdamos la calma". Le ofrezco la mano y me la rechaza. "Yo solo le doy la mano a la gente con deportividad. Y tú no la tienes. ¡Que tendrías que dar ejemplo!" ¡Vaya! "Perdona, pero ¿me estás hablando tú de dar ejemplo?"

...

El hombre-animal siguió vociferando, pero voy a dejarlo aquí porque se está alrgando esto demasiado y porque no tiene ningún interés (ni sentido) lo que siguió diciendo.
Así que os dejo con un vídeo de la primera vez que pasó algo grande.
"Hay que empezar de cero para tocar el cielo". Nosotros ya hemos superado los 0 puntos...





3 comentarios:

Joanbo dijo...

Nico, el mejor post hasta ahora, y mira que el nivel era alto, pero esque transmites la ilusión de la victoria.
Quedamos el miércoles?

mòmo dijo...

Enhorabuena por la victoria y por tu comportamiento. Lo difícil cuando alguien se te enfrenta de ese modo es mantener la calma sabiéndote inocente. Sigue en ese nivel.

Nico dijo...

Gracias, Joanbo. La verdad es que la victoria fue épica.

mòmo gracias por el apoyo. Espero que no tenga que ser así en cada partido...