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domingo, 24 de noviembre de 2013

El regreso III: noche de desesperación

Por suerte, la estación de servicio en la que me dejó Jaroslav era 24 horas, así que me metí dentro para no pasar frío. Les conté mi historia al chico y la chica que estaban trabajando, y aunque no hablaban mucho inglés parecían dispuestos a ayudarme: a un par de personas que entraron les preguntaron en checo si se dirigían a Polonia, pero no hubo suerte y pronto dejaron de molestarse, así que me tocó a mí intentar hacerles entender a los pobres conductores mi propósito. Por desgracia, la mayoría de personas en la República Checa parece que flaquean en inglés... Pregunté a la chica cómo se llamaba la ciudad en la que me habían dejado, y me informó que era un pueblecito a unos 20km de Praga llamado Nupaky. Cogí una de las guías que tenían a la venta para situarme y ver dónde estaba, y me pareció que no era el mejor sitio para dirigirse a Polonia, así que pregunté a la muchacha si había mucha gente dirigiéndose a Polonia. Me dijo que creía que sí. Que todo el mundo que pasara por allí iba en dirección Praga, y que para ir a Polonia había que pasar por Praga, así que mi ánimo no decaía. La gente llegaba con cuentagotas (no hay que olvidar que era las tantas de la madrugada...), y nadie parecía dispuesto a llevarme. Además, la mayoría de gente que venía eran camioneros, y me enteré más tarde que es muy complicado que te lleven en un camión, por temas de seguro y esas cosas, que la empresa no lo cubre. Me senté en una mesa e intenté echar una cabezadita, pero me despertaba con cada persona que entraba y volvía a la carga. Así pasaron horas y horas. Empezaba a preocuparme, pero estaba seguro de que por la mañana pasaría más gente, así que me comí los sándwiches que todavía llevaba conmigo y esperé con paciencia. A eso de las 6 de la mañana empezó a haber más movimiento. Venían más coches, pero nadie iba hacia Polonia... El tiempo seguía pasando y la gente seguía diciéndome que no. Salí a ver si podía irme andando hacia el pueblo, pero estaba en plena autopista, y por allí no se puede andar... Empezaba a desesperarme, así que decidí preguntar por Praga en vez de Polonia. Ya no quería hacer autostop: llevaba allí casi 4 horas y no había habido ningún tipo de progreso, así que lo tenía clarísimo: que alguien me llevara a Praga, y desde allí cogería un tren hasta Wroclaw. Iluso de mí. Parece que la gente en la República Checa no está acostumbrada a esto del autostop, y aunque bastante gente me dijo que iba a Praga, luego no me querían llevar. Llegaron otros tres empleados, con lo que una nueva idea pasó por mi cabeza: el chico y la chica con los que he pasado toda la noche me pueden llevar a Praga cuando cambien de turno. Así pues, a las 7, cuando vi que se iban me dirigí a ellos con la mejor cara de pena que supe poner y les pedí que me llevaran a Praga. El chico enseguida me dijo que no, que no iban a Praga. Le pedí que me llevara a cualquier sitio, que sólo quería coger un tren e irme a casa. Sin ni siquiera mirarme, mientras se metía en el coche me dijo: "coge el autobús". ¿El autobús? ¿Qué autobús? No hay respuesta... Por suerte, uno de los nuevos empleados era mejor persona, y se me acercó para indicarme que había una parada de bus justo al lado de la gasolinera. Era un servicio gratuito para los transportistas que trabajaban en unas oficinas que había allí, pero en principio nadie tendría que ponerme ningún inconveniente... Así que esperé en la parada y a las 7:30, después de dejar bajar a toda la gente, subí yo solo. El conductor me miró y me dijo algo en checo que interpreté como un "¿adónde vas?". Dije Praga muy orgulloso y me indicó que me bajara del bus. No me lo podía creer. ¡Jamás saldría de esa gasolinera! Con lágrimas en los ojos fui a buscar a mi amigo empleado y le conté la situación. Me dijo que no me preocupara, que en media hora llegaba otro y que él mismo iría a hablar con el conductor para que me dejara subir. Y así lo hizo. A las 8 nos fuimos los dos al bus, le explicó al conductor mi situación en checo y éste dio su beneplácito.
Ya en Praga, me metí en el metro y me dirigí a la estación central. Allí pregunté en la "Ticket's office" por el primer billete a Wroclaw. La mujer me sacó un planning para coger tres trenes diferentes, con una hora de transbordo entre cada uno de ellos. Me indicó que eso era necesario, porque los trenes iban un poco mal en la República Checa... Me salió por 14€, eran aproximadamente las 9 de la mañana, y el tren no salía hasta las 11:47, así que me fui a dar una vuelta por Praga, a buscar un centro comercial donde poder comer algo sin tener que cambiar de moneda y usar un baño sin tener que pagar. Mis ánimos entonces estaban por las nubes, así que al llegar al centro comercial, me senté en un McDonald's para tener WiFi y empecé a escribir a todo el mundo diciendo que ya no había nada de qué preocuparse, que todo estaba arreglado y que a las 18:23 llegaría a Wroclaw. Una vez más, iluso de mí. Cuando acabé con eso, todavía me quedaba un buen tiempo, así que me di una vuelta por el centro comercial y encontré una enorme librería, en la que me compré The day of the Jackal, de Frederick Forsyth, para hacer más ameno el viaje.

"It may take a little longer but I'll know how to find my
way back..."
The Eels - Railroad Man
Cuando llegó la hora, me fui de nuevo a la estación, subí al tren, me senté en el primer compartimento que encontré vacío e intenté leer, pero el cansancio y el inglés podían conmigo, y los ojos se me cerraban. La cosa iba bien. La lluvia había amainado, y el sol me daba en la cara mientras escuchaba canciones que me llenaban de optimismo. Íbamos a la hora en cada estación, no había retrasos ni imprevistos... hasta la penúltima estación. Allí estuvimos parados durante 45 minutos, esperando otro tren que tenía que unirse al nuestro. Eso todavía me dejaba 15 minutos de margen entre tren y tren. Avanzamos. Muuuuuy despacio. Y nos paramos de nuevo en medio de la vía. Pregunté a la chica del compartimento de al lado qué debía hacer si perdía el enlace. Me dijo que no me preocupara, que bajara en la estación prevista y que allí me lo arreglarían. Al final llegamos a Ústí nad Orlicí con más o menos una hora y media de retraso...
Salí del tren bastante mosqueado. Enseñé mi plan de viaje al jefe de estación y le pregunté qué tenía que hacer. Me dijo que mi próximo tren pasaba a las 5 de la tarde. No me lo podía creer, así que le pregunté si no había otra forma de llegar a Wroclaw, y su respuesta fue: “no es mi problema si tu tren se ha retrasado…”. Ese fue el único momento en toda mi aventura en que realmente perdí los papeles. Le grité que mi problema tampoco era, y que si él trabajaba allí algo de culpa podía asumir. A lo que sólo me dijo que preguntara en la “Ticket’s office”. Allí me dirigí, intentando calmarme y le pregunté lo mismo a la señora que estaba trabajando. Me dijo que no me preocupara, me explicó que había algunos trozos de la vía que estaban arreglando y que estaban acostumbrados a esos retrasos, con lo que también estaban preparados. Me imprimió dos nuevos plannings (sin que me costara más dinero): en uno tenía que coger tres trenes más; el otro era directo a Wroclaw pero llegaba más tarde. Le pregunté si no era mejor esperar y coger el directo para no tener más problemas con lo de los arreglos en las vías, pero me dijo que no. Me enseñó las estaciones por las que pasaban mis tres trenes, y todas coincidían con las estaciones por las que pasaba el que iba directo, con lo que si volvía a tener problemas sólo tenía que esperar en cualquier estación a que llegara el directo. Se lo agradecí un montón y como tenía más de una hora de espera, decidí ir a dar una vuelta por el pueblo. Entré en un par de bares para tomar una cerveza, pero en ningún sitio me dejaban pagar con tarjeta, así que volví a la estación y me puse a leer.

Esta foto la hice en la estación después de que me dijeran que "algunos
tramos de la vía" estaba siendo reparados. Como podéis ver, sería más
apropiado decir que "algunos tramos de la vía están bien"...
Mi siguiente tren llegó puntual, y me bajé a las pocas paradas en Lichkov. Allí tenía que coger un tren que me llevara a Miedzylesie y luego otro a Wroclaw, pero el tren que estaba esperándome ponía que se dirigía directamente a Wroclaw. Pregunté a un par de personas pero nadie sabía nada, así que me senté y esperé. Si realmente ese tren iba a Wroclaw, todavía mejor. Arrancamos, y en cuanto vino el revisor le pregunté si íbamos a Wroclaw. Me dijo que sí, confirmó que la hora de llegada era la que yo esperaba, y ahora sí que todo se estaba acabando. Tenía el planning entero, así que en cada estación controlaba que fuéramos a la hora, y así era. A lo mejor llevábamos 5 ó 10 minutos de retraso, pero esto en la República Checa no es nada (ni en España tampoco…).
Finalmente, cerca de las 20:30 (casi 40 horas después de haber empezado la aventura...) llegué a Wroclaw. Allí todavía tuve algún que otro imprevisto ayudando a un austriaco al que había conocido en el último tren y al intentar llegar a la residencia en tranvía, pero eso ya no importaba. Me sentía en casa...

domingo, 17 de noviembre de 2013

Un paréntesis para invitar a SOÑAR

Perdón por no terminar mi aventura en Bruselas. Todo llegará, pero ahora mismo tengo la cabeza en otras cosas que en escribir en el blog. Espero ponerme a ello la semana que viene y poneros un poco al día. Por ahora, os dejo con este vídeo con el que me he cruzado en Facebook. Un vídeo que nos anima a soñar, a no tener miedo a intentar, diga lo que diga la gente a nuestro alrededor.
En fin, miradlo y opinad vosotros mismos:

lunes, 7 de enero de 2013

Sobresaliente actuación

Estas navidades he ido a ver Les Misérables al cine. Ha sido increíble. Evidentemente, hay algunos detalles que cambiaría, pero no voy a comentarlos aquí. Sólo quiero decir que me he enamorado de Anne Hathaway, de su fantástica actuación, de cómo vive su papel, de cómo interpreta esta maravillosa canción (con la que se me llenan los ojos de lágrimas sólo con oír las primeras notas). Sólo puedo colgar la música, que ya es alucinante, pero creedme que si la veis mejora mucho más (si es que esto es posible...):




En fin, os animo a todos a leer el libro de Victor Hugo, porque la historia no tiene desperdicio. Me atrevería a decir que es de las mejores historias jamás escritas.

viernes, 9 de marzo de 2012

Un "Dios" vengativo en una novela por entregas

Hace cosa de una semana terminé de leer El conde de Montecristo, de Dumas. Tengo que reconocer que me ha encantado el libro, y admiro al autor por conseguir mantener el interés durante las 1000 páginas que dura la novela. Esto tiene su truco, y es que la primera versión de este libro salió como suplemento de un periódico en 18 entregas durante 2 años, con lo que el autor tenía que terminar cada entrega en un punto álgido, para que la gente siguiera comprando el periódico. Pero incluso esto tiene mérito. No es como las series que salen ahora por la tele (a las que reconozco que estoy enganchado), en las que todos los capítulos siguen el mismo patrón y de vez en cuando un episodio tiene un fuerte impacto en la vida de los protagonistas, para mantenerte en el sofá hasta la semana siguiente o hasta pasado el verano. No. En un libro es mucho más complicado, y Dumas lo consigue a las mil maravillas.
Mucha gente, cuando me veía leyendo ese tocho me decía: "Yo ya he visto la peli". Me parece genial, pero os recomiendo leer el libro, porque merece mucho la pena.

Lo que "menos" me ha gustado de la novela ha sido la visión que tiene el conde de Dios como un ser vengativo. Él mismo se considera como un enviado de la justicia divina para repartir castigos o premios, según convenga. He puesto "menos" entre comillas, porque en realidad no es algo que me haya disgustado. Creo que es fácil que, cuando alguien nos ha perjudicado gravemente (como es el caso de Edmond Dantès), y tenemos todos los medios a nuestra disposición, decidamos tomarnos la justicia por nuestra mano y, si la conciencia no está tranquila, la calmamos con la idea de que "se lo merecen"; pero lo importante es saber rectificar a tiempo...

sábado, 14 de enero de 2012

El río y la fuente

Hace cosa de un mes llamé a mi padre para pedirle consejo literario, y me recomendó El río y la fuente, de Margaret A Ogola. Mi padre tiene muy buen criterio, pero otras veces ya me ha recomendado libros basados en hechos reales y que transcurren en África o en la India que no me han terminado de convencer, así que cuando leí que este libro hablaba de la historia de 4 mujeres en Kenya (abuela, madre, hija y la nuera de ésta última) se me pasaron las ganas de leerlo.
Pero la confianza en el criterio de mi padre más fuerte, y doy las gracias por ello, porque he descubierto un libro realmente bueno, que os recomiendo a todos y que nos deja algunos párrafos increíbles como los siguientes:

"Hija mía, me has hecho sentir vergüenza. Ya no eres joven, pero nunca has cesado de ser tan egoísta como un niño, y crees que los demás pueden sufrir mientras tú tienes el derecho a ser feliz. Tiemblas como una caña al viento, porque nunca has perdonado a Dios por no haberte dado tantos hijos como a otras mujeres, que consideras menos dignas que tú. Piensas que Dios te debe algo y está obligado a asegurarte que la vida de tu hija será larga y próspera. Aprende, hija mía, que Dios no debe nada a nadie: Él da a todos, a los buenos y a los malos, por su propia bondad, de acuerdo con su sabiduría y su misericordia. Hace tiempo que has dejado de ser una niña, pero no entiendes nada."

Y también:

"Sus padres le miraron con asombro: ¿sería posible que entre sus hijos floreciera una vocación al sacerdocio? Su madre, educada en la misión católica, y firme en su fe, aprobaba con gusto la idea. Mark tenía sus dudas; no es que no fuera un fiel católico, pero no era tan fervoroso como su mujer. Consideraba que la religión, en su conjunto, era algo bueno, y para él, como para mucha gente honrada, constituía un hábito incuestionable. Pero, aunque tenían cuatro hijos varones, de mala gana consentiría en desprenderse de uno; (...). Mark, como tantos otros, en el fondo de su mente, sostenía la inconfesada idea de que sólo pueden querer ser sacerdotes los que intelectualmente no sirven para otra cosa. Por otro lado, sin embargo, estimaba mucho al Padre Peter y, como todo el mundo, sabía apreciar un buen sermón: ¡contradicciones de la razón humana!"

Y otros muchos que deberíais leer directamente del libro. Os podéis sentir fácilmente identificados con muchos aspectos de las vidas de los protagonistas, aunque culturalmente seamos tan diferentes...

lunes, 5 de diciembre de 2011

¡Que empiecen los juegos!

El pasado verano, un amigo de mi primo (que tendrá unos 13 años) me dejó un par de libros, después de que estuviéramos hablando sobre la literatura que nos gusta a cada uno.
Uno de los libros no recuerdo ni cómo se llamaba, porque no me estaba gustando, y se lo devolví, pero el otro me sorprendió.


Cuando leí el argumento de Los juegos del hambre, tengo que reconocer que no me sentí particularmente atraído por nada, ya que trata de una sociedad posterior a la nuestra, que se organiza en diferentes distritos, gobernados todos por un capitolio opresor. Cada año, para recordar a la gente de los distritos que no deben meterse en problemas, se organizan unos juegos en los que cada distrito manda un chico y una chica adolescentes para que se maten entre ellos. Sólo puede sobrevivir uno.

Entenderéis que después de leer esto, no tienes muchas ganas de leer el libro, pero no quería hacerle un feo al amigo de mi primo, así que me propuse empezarlo... y no lo pude dejar.
No sé qué tiene, pero me atrapó. Cuando llegué a Madrid, fui a la biblioteca a buscar la segunda parte y la tercera. Ahora se ha terminado, pero sigo queriendo más, y estoy deseando que llegue abril para poder ver la película que se está grabando.
Una cosa sorprendente es que está escrito en primera persona y en presente, cuando lo más fácil y habitual es hacerlo en tercera persona y en pasado. Bravo para Suzanne Collins.

sábado, 30 de julio de 2011

Ya he terminado el libro, pero las vacaciones no se prestan a muchos escritos...

Creo que ya lo dije en algún post anterior, pero lo repito, por si acaso: ya he terminado de leer Los Miserables, de Victor Hugo. Es un libro buenísimo, aunque desde mi punto de vista, es bastante mejor el musical. Pero ya se sabe, para gustos, los colores.



Me gustaría comentar algunas cosas, pero cuando uno está de vacaciones suele estar muy vago (de hecho, por esto he tardado tanto en escribir esta entrada), así que voy a ser muy simple, lo cual no siempre es bueno.



En primer lugar, no entiendo a la gente que "censura" este libro. En mi opinión, lo que se censura es el autor, porque Victor Hugo es un personaje conflictivo, que decía haber hablado con Jesucristo en alguna de sus sesiones de espiritismo, y que en uno de sus libros (El Jorobado de Notre Dame), el personaje más malote de todos es el sacerdote. Sin embargo, este no es motivo para decir que todas sus novelas son inmorales. De hecho, aunque no he leído El Jorobado de Notre Dame, estoy seguro que tampoco es un libro malo, espiritualmente hablano, porque de gente que ha hecho las cosas mal las ha habido siempre y en todos lados.

Aunque también imagino que si Jiménez Losantos sacara un libro ahora en el que los catalanes quedaran como unas personas decentes, mucha gente no lo leería ni lo recomendaría a nadie. Es fácil crear estereotipos, pero muy difícil derribarlos, una vez ya están asimilados por todo el mundo.



También me gustaría comentar que, aunque me parece que le sobra mucha descripción y mucha historia de Francia, ha sido uno de los libros que más he disfrutado leyendo. Espero volver a leerlo dentro de un tiempo y profundizar un poco más.



Por el momento, me gustaría hablar un poco de los personajes por separado. No sé si voy a hablar de todos los personajes, no sé si voy ha hacerlo de forma seguida o esperaré un poco, pero me gustaría dejar aquí lo que pienso de ellos, para volver a verlo cuando lea otra vez el libro. Creo que puede ser un ejercicio divertido, ¿no?

miércoles, 26 de enero de 2011

Desde Badajoz

Pues aquí estoy, en Badajoz, escuchando música de los Hermanos Marx en Spotify, haciendo tiempo en la habitación de un hotel de 4 estrellas, mientras espero a que nos vayamos, después de haber disfrutado de un enorme desayuno... ¿y cómo he llegado aquí?

El caso es que no me llevo mal con todo el Colegio Mayor (¡faltaría más!), y el cura de allí, con quien me llevo realmente bien, me propuso acompañarle a Badajoz, donde tenía que dar una conferencia sobre el matrimonio, y necesitba alguien que vendiera sus libros (El libro del matrimonio) mientras él daba la conferencia. No me lo tuve que pensar mucho. Siempre está bien moverse un poco, y como ahor las clases están medio paradas porque la semana que viene empezamos exámenes, no me venía mal airearme un poco.

Sin embargo, no esperaba esto: una habitación para mí solo en un hotel de 4 estrellas, con 2 camas, una televisión enorme, conexión por cable a internet, una neverita llena de bebida (aunque, por suerte, me avisaron que había que pagar por todo lo que cogieras, porque ya estaba pensando en la fiesta que me pegaría por la noche...) y una vista preciosa.

En fin, dentro de poco volveremos a Madrid, aunque pasando por Portugal, aprovechando que lo tenemos tan cerca. En cuanto pueda, colgaré fotos de la habitación...

lunes, 13 de diciembre de 2010

En Navidad todo el mundo es bueno (en caso de duda, consulte a su farmacéutico)



Como ya habréis notado con esta brutal canción, quedan exactamente 12 días para Navidad. Aún así, si alguien con un mínimo de cultura hubiera entrado en Wikipedia (la fuente de la sabiduría) sabría que dicha canción no hace referencia a los 12 días ANTES de Navidad, sino DESPUÉS (del 25 de diciembre al 5 de enero, vigilia de la Epifanía y noche en la que los Reyes Magos trabajan un poco). Sin embargo, como se acerca la Navidad y dicen que por estas fechas todo el mundo es bueno, no me voy a meter con todos los malditos incultos que no sabíais esto, sino que voy a procurar hablar en un tono moderado hasta pasado el 6 de enero, no vaya a ser que me encuentre con un pedazo de carbón (y lo peor de todo, ¡de los que no tienen azúcar!).
En lo que se refiere al ataque de bondad que parece padecer todo el mundo ante la llegada del Señor, os recomiendo el libro Noche de Paz, de Mary Higgins Clark. En realidad os recomiendo cualquier libro de la reina del suspense, pero en estas fechas, éste es el más apropiado.

Cambiando de tema, iba a poner la versión de la canción de Bing Crosby, pero me he encontrado con Straight No Chaser, un alucinante grupo a capella que, además de cantar la canción que yo quería, cantan otras, con lo que me sirve como introducción para lo que va a ser el blog estos días: unas recomendaciones de villancicos brutales. No me extrañaría que este grupo apareciera más adelante de nuevo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Rozando la perfección

Hace ya demasiados años para contarlos (que mayor me siento...) que estaba en 2º de la ESO. No recuerdo muchas cosas de esa época, porque la ESO no está inventada para que recuerdes cosas pasados los años, sino para que las memorices para el examen, disminuyas las estadísticas de fracaso escolar en España y te olvides de todo otra vez. Sin embargo, algo sí recuerdo.


Mi profesor de francés era Xavier Fàbrega, un profesor que conectaba enseguida con el alunmnado por su descaro y simpatía, porque se metía contigo si hacías algo mal, pero no abusaba de su autoridad (como, desgraciadamente, hacen otros...), porque se hacía querer.

Le recuerdo abriendo la puerta de clase y pidiéndonos que le recitáramos gritando el verbo aller, para que lo oyera toda la sección: je vais, tu vas, il va, nous allons, vous allez, ils vont. Después se dirigía a la puerta y decía: Je me'n vais (lo siento si está mal escrito, pero la ESO es así...), y todos decíamos a coro: Oú-est-ce que vous allez?

En 4º de la ESO lo tuve de nuevo como profesor de Llengua i literatura catalana durante 2 días. El primer fin de semana una moto se lo llevó a un sitio mejor, mientras iba tranquilamente por el carril-bici. Prefiero no entrar en detalles.


Se podría decir que no le conocía mucho. Sólo me enseñó durante un año y dos días pero ahora, más de 3 años después, sigue regalándonos cosas. El pasado 6 de diciembre, con motivo de San Nicolás de Bari, mi padre me regaló un recopilatorio de cuentos de Xavier, Amb tinta invisible, que hoy me ha puesto la piel de gallina leyéndolo. Son cuentos muy cortitos, ilustrados cada uno por algún amigo de Xavier, que te muestran en cada frase cómo era él.


"Sóc gairebé perfecte. I dic gairebé, perquè sóc profundament humil"

viernes, 19 de noviembre de 2010

Una de lectura


Cuando voy caminando por la vida (como Melendi) suelo andar rápido. Principalmente, porque formo parte de una sociedad en la que el tiempo parece serlo todo. Mi abuelo me contaba a menudo que antes la gente se tomaba sus paseos con mucha calma y se paraba a hablar un rato con los conocidos a los que se encontraba. Esto ya no es así (desgraciadamente). Ahora como mucho se saluda a la gente, pero en general nadie se para, a no ser que tenga algo muy importante que decir.

Pues bien, éste es el primer motivo, aunque últimamente también influyen las bajas temperaturas, a las que todavía no me he adaptado. Cuando estaba en Catalunya no notaba tanto el frío. La gente dice que es por estar al lado del mar. Puede ser.

Sin embargo, el mejor motivo ocurrió el pasado martes: iba yo andando hacia la estación de Metro, leyendo Ojalá fuera cierto y, como ya era oscuro, llegó un momento en el que no veía lo que leía. Lo que hice no fue andar rápidamente. No. Me puse a correr unos metros hasta llegar a una calle donde había mejor iluminación, y así pude seguir leyendo.
Sinceramente, de momento no me está pareciendo una obra maestra, el libro, pero había visto la película (muy divertida, os la recomiendo) y, como acababa de terminar Un mundo feliz (del que hablaré en otro post), decidí cogerlo.

Para seguir con el tema, quiero informar de que el pasado miércoles tuvimos en Moncloa una conferencia sobre el arte de esbribir, por la escritora Dª Blanca García Valdecasas, una mujer que tiene muy claro lo que quiere y cómo lo quiere. Si hubiera más gente con las ideas tan claras, creo que este blog hubiera perdido algunas entradas (lo cual sería estrictamente positivo, como la función f(x)=x^2).

jueves, 28 de octubre de 2010

Me gusta leer!

Hace menos de un mes, en Moncloa, se creó un club de lectura, La Cachimba Literaria (imaginaos por qué se llama así...), en el que los pocos miembros procuraremos leer un libro al mes y lo pondremos en común, cosa que siempre ayuda a ver aspectos del relato que te podían haber pasado por alto.

La idea es leer libros que presenten diferentes filosofías que uno puede adoptar frente a la vida, y el primero de la lista fue El extrangero, de Albert Camus. En este libro se nos presenta una vida totalmente nihilista; al protagonista le da absolutamente igual todo. Para que os hagáis una idea, cuando su chica le pregunta si quiere casarse con ella, él responde que lo pueden hacer, si a ella le apetece. Entoces la mujer le pregunta si realmente la quiere. Él, muy sinceramente, responde que esto no tiene importancia. Para este personaje todo es puro deseo.

Sin embargo, Camus no pensaba así. Él mismo afirma que se opone a lo que escribe, pero que ésto es lo que hace que sus libros se vendan tan bien, porque toca la fibra.

En fin, el próximo libro será Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Veremos qué toca esta vez... Mientras tanto, os dejo un video buenísimo que tiene un mensaje claro: me gusta leer!



I ara, cap a Girona!

martes, 5 de octubre de 2010

Ja tocava...

Feia molts dies que no felicitava a ningú de la meva família per aquí, i ahir ho havia de fer. No és que oblidés que el 4 d'octubre era l'aniversari del meu germà Enric; senzillament havia promès que penjaria la segona part de la Fiesta del N'Huevo, i una promesa és una promesa.


Així doncs, aquí deixo la meva felicitació, escueta però sincera, iniciant una nova categoria dins el blog, la de "llibres", i és que avui he començat a llegir, mig per recomanació de l'Enric, el llibre Matar un ruiseñor, de Harper Lee. Per ara no puc dir-vos gran cosa, però com que sé que a ell li va agradar, li dedico aquesta primera entrada.




Para los que os habíais acostumbrado a leerme en castellano, sólo quiero deciros que estoy felicitando a mi hermano, con quien he hablado siempre en catalán. Precisamente de eso hemos hablado alguno de estos días: hay gente que cree que cuando se encuentran dos catalanes hablan en su idioma como para impedir que ningún español entienda su conversación. Esto no es así; yo no quiero faltar el respeto a nadie. Como ya he dicho, sólo quiero felicitar a mi hermano.




PER MOLTS ANYS, ENRIC!