sábado, 11 de diciembre de 2010

Rozando la perfección

Hace ya demasiados años para contarlos (que mayor me siento...) que estaba en 2º de la ESO. No recuerdo muchas cosas de esa época, porque la ESO no está inventada para que recuerdes cosas pasados los años, sino para que las memorices para el examen, disminuyas las estadísticas de fracaso escolar en España y te olvides de todo otra vez. Sin embargo, algo sí recuerdo.


Mi profesor de francés era Xavier Fàbrega, un profesor que conectaba enseguida con el alunmnado por su descaro y simpatía, porque se metía contigo si hacías algo mal, pero no abusaba de su autoridad (como, desgraciadamente, hacen otros...), porque se hacía querer.

Le recuerdo abriendo la puerta de clase y pidiéndonos que le recitáramos gritando el verbo aller, para que lo oyera toda la sección: je vais, tu vas, il va, nous allons, vous allez, ils vont. Después se dirigía a la puerta y decía: Je me'n vais (lo siento si está mal escrito, pero la ESO es así...), y todos decíamos a coro: Oú-est-ce que vous allez?

En 4º de la ESO lo tuve de nuevo como profesor de Llengua i literatura catalana durante 2 días. El primer fin de semana una moto se lo llevó a un sitio mejor, mientras iba tranquilamente por el carril-bici. Prefiero no entrar en detalles.


Se podría decir que no le conocía mucho. Sólo me enseñó durante un año y dos días pero ahora, más de 3 años después, sigue regalándonos cosas. El pasado 6 de diciembre, con motivo de San Nicolás de Bari, mi padre me regaló un recopilatorio de cuentos de Xavier, Amb tinta invisible, que hoy me ha puesto la piel de gallina leyéndolo. Son cuentos muy cortitos, ilustrados cada uno por algún amigo de Xavier, que te muestran en cada frase cómo era él.


"Sóc gairebé perfecte. I dic gairebé, perquè sóc profundament humil"

1 comentario:

Enric dijo...

Nico, em sembla que la frase que deia era: "Sóc gairebé infinitament perfecte, i dic gairebé perquè també sóc gairebé infinitament humil"