jueves, 24 de marzo de 2011

Dinero fácil (o breve relato sobre el genuino madrileño que encontró la forma de estimular el espíritu catalán de su compañero de clase a base de apue

Perdón, pero no me cabe más título, así que seguiré aquí: stas y tonterías varias)". Ya está. Ahora puedo empezar el relato.

Esto era un madrileño de los de verdad que iba por la vida proponiendo a la gente que hiciera cosas a cambio de dinero. No lo malinterpretéis, por favor. Las cosas que pedía eran del estilo: "báñate en la playa de Madrid (¿exsiste?) un día de nieve intensa", "tíñete el pelo con los colores de la bandera republicana y canta el Cara al Sol" y cosas por el estilo. En realidad no tengo ni idea de cuáles eran sus propuestas, pero sé que nadie aceptaba sus apuestas, hasta que llegó un catalán.

Como el madrileño y el catalán estaban totalmente metidos en la marcha juvenil del momento, ambos conocían de sobras el Baile del Camaleón, y un día, mientras comían la 12ª hamburguesa de 1€, el capitalista (de la capital, claro) le dijo al extranjero que le ofrecía 10€ a cambio de que fuera a una mesa donde se encontraban reunidas unas chicas físicamente atractivas y las deleitara con el baile del camaleón. No hubo suerte, cuando se lo estaba pensando, las chicas se fueron. Cambio de objetivo: otro grupo de individuos del sexo femenino (aunque no tan atractivas) estaba comiendo BigMacs y no parecían dispuestas a dejar una comida tan romántica y nutritiva. El catalán no se lo pensó dos veces y se dirigió allí, golpeó la mesa con un buen puñetazo, les dijo a las féminas que tenía que hacer eso para ganar 10€ y las deleitó con una gran danza. El único comentario de las chicas fue: "¿seguro que te pagarán?". Pues sí. Le pagaron.


Pero el madrileño no quedó satisfecho y estuvo proponiendo nuevos retos al polaco para recuperar su dinero (por ejemplo, realizar el Baile del Camaleón en clase de física), pero éste no aceptaba, porque no quería degradarse a la categoría de "El único y más divertido payaso de la facultad de Ciencias Químicas de la UCM".

Llegó un día en que, no se sabe muy bien por qué, el catalán propuso un nuevo método, para dar más emoción, supongo: la apuesta tenía que ser aceptada antes de conocerse. Os explico.


El madrileño pensó una buena propuesta; la comentó con otros compañeros de clase; éstos dictaminaron que era factible; el catalán aceptó. A partir de ahí, si después se rajaba, sería él quién pagara el dinero.

La apuesta era la siguiente: el catalán, que llevaba unos días sin afeitarse y se parecía al Cid Campeador, El De Las Luengas Barbas, debía ir durante un día entero con sólo media barba. Y así fue.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Se te va la olla Nicolau!!! SQZ

Quim Cassany dijo...

Nico!! Quin suïcidi!

el mister quique dijo...

Nico, eres una máquina

mòmo dijo...

No parece que tus compañeros se hayan dado cuenta...

La padrina dijo...

Jo em pensava que ser universitari era una cosa més seria. No et passis!

Nico dijo...

La padrina!!! Quina ilusió trobar-te per aquí...

Para todos aquellos que os interese, se está hablando de 50€ a cambio de realizar un corte similar, pero en la cabeza. ¿Qué os parece?

Oriol dijo...

jajajajaj puto Nico! Clarament accepta!!!
(un altre català per Madrid....)

Xavi de la Fuente dijo...

NICO, estàs forjant un mite!!! segueix així!!!!!